Morir de vivir, es el asombro infinito
de cada mañana
es el instante perpetuo
de la intimidad
es llenarse de uno mismo
sin dejar de cantarse nunca.
Es tensar las cuerdas
del universo,
hasta robarle un grito al cielo.
es sacudirse
hasta el eco
y reventar de voces
el universo,
es saciarse del momento
por un minuto vivido.
Es soñarse despierto
para no morir dormido...
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